"Gracias montaña por haberme dado lecciones de vida, por que fatigado he aprendido a gustar el reposo, por que sudando he aprendido a apreciar un sorbo de agua fresca, por que cansado me he detenido y he podido admirar la belleza de una flor, la libertad de un vuelo de pájaros, respirar el perfume de la sencillez, por que solo, sumergido en tu silencio, me he visto en el espejo y espantado he admitido mi necesidad de verdad y amor, por que sufriendo he saboreado la maravilla de la cumbre, percibiendo que las cosas verdaderas, aquellas que llevan a la felicidad, se obtienen sólo con fatiga, y quien no sabe sufrir nunca podrá entender".

Battistino Bonali alpinista Italiano, Fallecido en la cara norte del Huascarán – Perú 1993.

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sábado, 1 de junio de 2013

Cabecera del Río Chícamo. Mundo singular


El río Chícamo es un paraje situada en la Comarca Oriental de la Región de Murcia, en el límite con la Comunidad Valenciana. Es un lugar de gran interés geológico, botánico y faunístico. Abanilla, la localidad en cuyo término municipal nace, se le conoce como la Palestina Murciana, ya que junto a sus ramblas, aprovechando la escasa humedad de sus suelos crecen palmeras, formando pequeños oasis. Su nombre deriva del árabe al-Bayada, que significa "la ciudad blanca". Antiguamente, en el siglo XIII se la conocía como Favanella, en valenciano, o como Havanilla, en castellano.

Recorrer su cabecera es realizar un viaje a través del tiempo, hasta hace algo más de 7 millones de años, ya que parte de ésta, paradójicamente, discurre entre los sedimentos que otro cauce fluvial depositó hace 10-7 Ma. (millones de años) al desaguar en el mar Mediterráneo, que en aquella época llegaba hasta esta zona.





El Chícamo, un río con nombre propio...

El Río Chícamo, afluente del Río Segura por su margen izquierda, recorre parte del término municipal de Abanilla, una zona árida caracterizada por la irregularidad y torrencialidad de las precipitaciones. El nacimiento del río tiene lugar en las proximidades de la pedanía de Macisvenda y a lo largo de su curso se encuentran situadas numerosas pedanías pertenecientes al municipio de Abanilla:  de norte a sur, El Chícamo, La Umbría, El Tollé, El Partidor, Sahués, Ricabacica, y Mahoya así como la localidad que nombre al término, Abanilla. 

Se trata de un río de características semiáridas, que discurre mayoritariamente por  una cuenca de naturaleza margosa. Posee un elevado interés hidrológico, geológico, botánico y faunístico. La cabecera del río Chícamo, forma un conjunto de charcas que alberga, entre otras especies protegidas, la única población de interior de la Región de Murcia del Fartet (Aphanius Iberus), especie catalogada en peligro de extinción. Debido a la importancia ecológica y ambiental que presenta este espacio se encuentra catalogado como Lugar de Importancia Comunitaria (L.I.C.)  

La Geología asociada al Río Chícamo

El trazado del Río Chícamo ha sido definido por el paisaje geológico por el que discurre, este se ha visto seccionado y dibujado como si de una obra de arte se tratase por sus aguas. El río  nace cerca de la pedanía de Macisvenda transcurriendo por una zona agrícola de escasa pendiente y con un sinuoso trazado lleno de vegetación asentada sobre ricos suelos. 

Aguas a bajo nos encontramos con el entorno más bello y conocido; una vasta formación conglomerática que está espectacularmente seccionada por el río, originando un estrecho desfiladero de menos de dos metros de anchura y alturas próximas a los cuarenta metros en algunos tramos. Todo ello salpicado de un cauce siempre con agua y con bellos remansos. El incuestionable interés geomorfológicos de este estrechamiento se ve complementa por otros muchos aspectos de interés geológico. Se aprecian los diferentes depósitos originados por las sucesivas tormentas. Se trata de lóbulos de brechas y conglomerados rojizos, que avanzan sobre los infrayacentes, a veces separados por sedimentos marinos arenosos, grises o amarillentos. Pequeños parches arrecifales nos indican la existencia de un clima clálido.

Durante el recorrido se pueden ver  otros aspectos geológicos, como la existencia de fallas. Algunas de estas han sido aprovechadas por el río Chícamo para excavar su cauce y son las responsables de que gire bruscamente en algunos puntos, formando rotundos meandros de 90º.

También existen grandes pliegues muy abiertos, pequeñas surgencias de agua en las paredes de los conglomerados, donde se produce la precipitación de carbonatos y la formación de travertinos. Tras cruzar el desfiladero, las rocas dentríticas van disminuyendo su tamaño de grano y cambian a arenisca rojiza, con niveles ricos en restos vegetales oxidados o carbonizados, que representan las partes más distantes del abanico deltáico y que progresivamente son sustituidos por margas marinas amarillentas o grises que evocan un fondo marino fangoso.    

Viaje en el Tiempo

Hace unos 10 Ma., la mitad suroriental de la Región de Murcia, formaba parte de un estrecho marino, salpicado de islas y que comunicaba el océano Atlántico con el mar Mediterráneo. Al norte de Macisvenda existía un macizo emergido de relieve agreste, del que partían diversos torrentes, que en su desembocadura en el mar, en las épocas de intensas precipitaciones, depositaban grandes cantidades de sedimentos detríticos groseros (gravas), originando pequeños abanicos deltaicos. 

El sedimento más grosero se acumulaba cerca de la línea de costa, donde era erosionado por el oleaje y por organismos marinos, como los dátiles de mar (Lithophaga sp) y las esponjas endolíticas (Clionia sp.). Mientras que el más fino, era arrastrado hacia el interior de la cuenca marina y sedimentado sobre sus fangos. Así, la superficie subacuática del abanico deltaico estaba unas veces cubierta por sedimentos detríticos depositados tras las fuertes lluvias, por un antiguo cauce fluvial y otras por arenas de playa, durante las épocas de calma. 

En aquella época, en la Región de Murcia existía un clima cálido y cerca de la costa, en épocas con pocas tormentas, sobre los sedimentos deltaicos se instalaban colonias de corales, que originaban pequeños parches arrecifales y que muy a menudo eran sepultados por nuevas avalanchas detríticas, tras lluvias intensas.

Fuentes: 
http://www.regmurcia.com
Wikipedia
Información "Senda natural Mayoha - El Cajer" (PR MU 74)

Cartografía Iberpix



 Perfil Ruta GPS


Datos Técnicos de la Ruta
  • Actividad: Senderismo 
  • Nombre: CABECERA DEL RÍO CHÍCAMO. MUNDO SINGULAR 
  • Fecha: 01/06/2013 
  • Sierra/Paraje: Río Chímaco 
  • Posición Geológica Regional: Cordilleras Béticas - Zonas Externas - Prebético 
  • Comarca: Comarca Oriental de Murcia 
  • Municipio/Provincia: Abanilla (Murcia) 
  • Distancia: 12 km 
  • Punto de Partida: El Tollé (cerca de la Ermita de la Asunción) 
  • Circular: Si 
  • Caminos Homologados: PR MU 74 (la retomamos desde El Tollé) 
  • Itinerario: El Tollé - Lecho del Río Chícamo - La Umbría - El Cajer - Nacimiento Río Chícamo - El Tollé (vuelta por carretera MU-9-A) 
  • Calificación Técnica: Baja 
  • Calificación de exigencia Física: Media Baja 
  • Calificación General Ruta: Excelente ruta circular por un mundo singular e intemporal que nos llevará a través del tiempo (hasta hace algo más de 7 millones de años). Transcurre por sendas evidentes y homologadas y remonta, desde la localidad de El Tollé, las maravillas naturales que ha modelado pacientemente el Río Chícamo en el devenir de tiempo, hasta su nacimiento. 
  • Recomendaciones: En general el senderismo de montaña requiere una adecuada preparación física, una buena planificación previa de la ruta en el sentido de conocer a donde se va y por donde, una buena intendencia alimentaría y liquida (no confiarse nunca en que nos podamos encontrar fuentes) y desde luego ir provisto del material adecuado (prendas, calzado…). E incluso aspectos tales como la meteorología y el saber seleccionar la ruta según la época del año son importantes tenerlos en cuenta a la hora de acometer una ruta de montaña de manera segura y por ende satisfactoria. 

Descripción Ruta

Mundo singular, mundo curioso, mundo intemporal. Es difícil recopilar en unas líneas todo lo que de estos lugares emana. Mundo contradictorio, pues de entre la aridez fluye el agua, esa sangre de la tierra que aquí tiene un valor especial. Mundo que fue mar, hace millones de años y que sin embargo ahora parece tan lejano. Mundo salvaje, resultado del obrar de la propia naturaleza de la mano del tiempo que todo lo hace y deshace. Corretear por su cauce es adentrarse en el tiempo, pues sus piedras aparentemente impasibles, nos hablan de su origen. Solo hay que saber su lenguaje o simplemente escuchar, pues lo original es siempre en esencia bello.....  

No podíamos imaginarnos que en este rincón árido de Murcia, conocida como la Palestina de Murcia, íbamos a encontrar tanta originalidad pues aquí todo permanece como fue. Pero también como es pues los elementos en conjunción con el tiempo lo siguen modelando sabiamente como si se tratara de una obra maestra eternamente inacabada.


En una mañana fresca pese a las fechas en las que ya nos encontramos, Junio, nos adentramos mi compañera de vida y esperanzas, Flor, y yo, por  el cauce de este mundo singular, el Río Chícamo. El trazado que presenta ha sido definido por el paisaje geológico por el que discurre, seccionado y dibujado por sus aguas.


Desde la pedanía de El Tollé comenzamos la andadura introduciéndonos de lleno en lo que se denomina "bad - lands", término anglosajón que se traduce como ¿tierras malas?, aunque también se habla de paisaje lunar, en referencia aquellos terrenos en los que la reducida vegetación y la importante erosión han contribuido a la formación de profundas cárcavas. Afecta a las pendientes de rocas blandas (arcillas, margas, yesos) en un clima subdesértico típico de la vertiente mediterránea.


Durante el recorrido podemos imaginarnos como era el paisaje tropical de hace unos 10 millones de años. La Sierra de Abanilla al sur, que formaría una isla, la Sierra del Cantón al norte y entre ambas, un brazo de mar, donde desembocaba el delta sobre el que nos encontramos y que formaba parte de la extensa cuenca marina de Fortuna. En este mar, moderadamente profundo, se depositó gran cantidad de margas que tras su emersión, fueron talladas profundamente por los procesos geológicos externos, dando el actual paisaje de cárcavas (bad-lands), típico de zonas semiáridas. Esta historia geológica es la responsable de que hoy podamos gozar de este oasis murciano.     


Continuando el trayecto alcanzamos el entorno más bello y conocido; una basta formación conglomerática que está espectacularmente seccionada por el río, originando un estrecho desfiladero, de menos de dos metros de anchura y alturas próximas a los cuarenta metros en algunos tramos. Todo ello salpicado por un cauce siempre con agua y con remansos. Es en este punto en donde "hay que mojarse" literalmente y donde conviene cambiar las botas por un buen calzado para el discurrir por el agua. 


El indudable interés geomorfológico de este estrechamiento se ve complementado por otros muchos aspectos de interés geológico. Se aprecian los diferentes depósitos originados por las sucesivas tormentas. Se trata de lóbulos de brechas y conglomerados rojizos a veces separados por sedimentos arenosos marinos, grises o amarillentos.   


Durante el recorrido se pueden ver  otros aspectos geológicos, como la existencia de fallas. Algunas de estas han sido aprovechadas por el río Chícamo para excavar su cauce y son las responsables de que gire bruscamente en algunos puntos, formando rotundos meandros de 90º.


Tras cruzar el desfiladero finalmente llegamos a su nacimiento, en la pedanía de Macisvenda, transcurriendo por una zona agrícola de escasa pendiente y con un sinuoso trazado lleno de vegetación asentada sobre ricos suelos.  


La vuelta la realizamos por la propia carretera que conduce desde la localidad de Macisvenda a la de El Tollé, lo que nos permitirá observar y comprobar los paisajes vividos y su entorno pero ahora desde arriba. 

Nota: En la descripción de la ruta he introducido información de la "Senda natural Mayoha - El Cajer" (PR MU 74).
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FOTOS DE LA RUTA
























































































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Exención de Responsabilidad

Las crónicas que se publican aquí son meramente descriptivas de una actividad de senderismo sobre una ruta de montaña realizada por mi y/o grupo de amigos. Tanto el texto como las apreciaciones personales expuestas, itinerarios, informaciones, mapas, tracks y cualquier otro material publicado de la ruta pueden utilizarse libremente bajo la única responsabilidad del que los use, como ayuda o referencia para cualquiera que quiera realizar el mismo recorrido o similar, pero desde luego no como una guía de obligado seguimiento. Es decir, todo lo publicado se basa en mi experiencia o apreciación personal de lo que he visto, he vivido y realizado. Muchas veces son caminos inexistentes u olvidadas o poco evidentes, con fuertes pendientes y otras, mezcla de rutas existentes con "inventadas" o lo que yo denomino "a trocha" (fuera de pistas o senderos). Lo que para mi es válido, por mis capacidades, conocimientos, experiencia previa o gustos, puede no serlo o que no coincida con los gustos de otras personas.

Para hacer senderismo o salidas al monte minimizando los posibles riesgos, teniendo en cuenta la experiencia y preparación de cada persona, es preferible y conveniente seguir itinerarios balizados y homologados con la denominación PR (Senderos de Pequeño Recorrido), marcados con amarillo y blanco (son evidentes en carteles, pinos, paredes de piedra, etc..) o SL (Sendas Locales), marcadas generalmente en verde y blanco). Dependiendo de la experiencia y grado de preparación tanto técnica como física es conveniente y a menudo imprescindible la ayuda de aparatos como los GPS o la tradicional brújula y un mapa de la zona para orientarse bien o bien ir acompañado de personas con la preparación o capacitación adecuada para las actividades de montaña. 

Disfrutar de las montañas y sus maravillas, cada uno a su manera, pero con responsabilidad. 

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Gracias por compartir mis recuerdos...